30 de noviembre de 2011

La III Guerra Mundial

Líderes del BRIC (2008)

Es posible que la III Guerra Mundial ya haya empezado, nadie dijo que esta guerra fuera a librarse con balas, quizá llegó la hora de pelear con monedas, después de todo para eso se crearon las Naciones Unidas, utilizar los intereses económicos para evitar los conflictos armados. Pero no nos olvidemos de los conflictos económicos, hay quiénes saben sacar provecho a las crisis y más a ésta, la europea.
Son los países emergentes, Brasil, Rusia, India y China, denominados el BRIC por el analista Jim O’Neil, que han sabido aprovechar las pérdidas y el lento crecimiento o, más bien, estancamiento de Europa para sentarse a la mesa de la gobernanza económica mundial. Y se han sentado con fuerza, primero gracias a que, en la última década, han experimentado un crecimiento superior al de los países desarrollados que ha posibilitado una integración comercial y financiera, con un aumento de las inversiones en sus economías; y segundo, por su gran tamaño económico, dinamismo, superficie territorial que ocupan y ralentización del crecimiento de la población.
El BRIC comenzó por integrarse en el G-20, el primer foro para la cooperación económica internacional, una integración motivada, más que por la relevancia que estaban adquiriendo dichos países, por la conveniencia y oportunidad de aprovechar sus economías en un momento en el que se avecinaba la crisis europea y la prioridad era tratar de evitarla. Y después vinieron el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, un paso algo más complicado, ya que la participación en estos grupos viene determinada por las cifras. La participación de China y Rusia está bastante asegurada, aunque no tanto la de Brasil e India.
En poco tiempo se han convertido en el destino de inversiones extranjeras y, al mismo tiempo,en beneficiarios y motores de la economía global, se estima que en el año 2050 produzcan el 44% del PIB mundial. El crecimiento económico de los cuatro integrantes del BRIC, junto con sus intereses afines en muchos ámbitos,- no en todos-, ha llevado a que los representantes políticos de cada uno de ellos se reúnan periódicamente para debatir sus intereses. Entre éstos, está el intento por cambiar la tradición de que el presidente del FMI sea un europeo y un estadounidense el del Banco Mundial. También está entre sus pretensiones la reforma del porcentaje de voto que corresponde a cada país en el G-20, las cuestiones relevantes deben aprobarse por una mayoría del 85% de los votos, EEUU posee un 15%, lo que le otorga capacidad de veto y quieren evitar.
Se han convertido en relevantes actores de la economía global y, en los próximos quince años, se convertirán en los motores de crecimiento. De la misma manera, la importancia de sus decisiones también requiere contraer responsabilidades, como la aplicación del Protocolo de Kyoto en materia medioambiental y acatar los acuerdos, puesto que el BRIC emite un tercio de las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera.
La crisis financiera europea y la caída de muchos de sus gobiernos, está acelerando el proceso de convergencia de estos países, que ya nada tienen de emergentes, hacia las economías avanzadas. Sus objetivos y decisiones cada vez tienen más importancia, los procesos de liberalización comercial que han llevado a cabo han favorecido su integración mundial. La riqueza del BRIC se encuentra, además de lo dicho antes, en que son estados propietarios de considerables cantidades de materias primas y con grandes niveles de exportaciones. Según las previsiones de la UE, India superará el PIB de EEUU para el año 2043.
Considerando todas las ventajas de las que gozan y los datos de la última década, el BRIC, especialmente China e India, no tardarán en convertirse en unas de las mayores potencias o, tal vez, las mayores. Ésta es la III Guerra Mundial, la económica, los heridos ya empiezan a asomar en el campo de batalla, tan solo queda el cambio decisivo en la gobernanza mundial.

Publicado en el blog Tu ventana al mundo. Periodismo internacional:

29 de noviembre de 2011

Cielos negros, economía dorada

La prioridad de China es el crecimiento económico, aunque sea a costa de su población, de su territorio o de la salud a nivel mundial.


China es el país emergente que cada día está más cerca de los llamados países “desarrollados”, hasta tal punto de que sus emisiones de gases a la atmosfera y su contaminación, en general, han crecido a la misma velocidad que sus cifras económicas, y ambas preocupan a los demás países del mismo modo. Sus niveles de producción siguen desarrollándose en, prácticamente, las mismas malas circunstancias ambientales, al no encontrar barreras eficaces que den primacía a la lucha contra el cambio climático o las condiciones de vida frente al desarrollo insostenible.
El enorme crecimiento del gigante asiático está costando caro a todos, especialmente a su población. China es, a día de hoy, el mayor emisor de gases que provocan el efecto invernadero, debido a su enorme producción y consumo de combustibles fósiles y otras actividades. La economía del país ha crecido en veinte años en las mismas dimensiones que lo hicieron los países occidentales en un siglo y, del mismo modo, China ha logrado cifras equivalentes en problemas ambientales. Las cifras amenazan la sostenibilidad de todo el planeta, y los Gobiernos del mundo piden que se tomen medidas al respecto.
Para la celebración de los Juegos Olímpicos de Pekin, en 2008, el Gobierno chino tuvo que atender al medio ambiente, momentáneamente ya que, tras la celebración, las mejoras logradas desaparecieron y volvió a primar el crecimiento económico. Parece ser que, ni las manifestaciones, ni las exigencias de la comunidad internacional, ni tan siquiera los nacimientos deformes a causa de la contaminación o las muertes por ingestión de alimentos que se han vuelto tóxicos, importan lo suficiente como para convertirse en un obstáculo al crecimiento económico o, al menos, a algo a tener en cuenta.
Según los datos del Banco Mundial, cada año, mueren aproximadamente 178.000 personas. Más de la mitad de las ciudades están afectadas por la lluvia ácida y una sexta parte de sus principales ríos no son aptos ni para el cultivo. Mientras su posición internacional sube, disminuye su calidad de vida. Durante la cumbre de la ONU de 2009, China se enfrentó con EEUU, por la reducción de las emisiones y las fórmulas que habría que desarrollar para financiar la recuperación de niveles ambientales adecuados. Ambos países representan un 40% de las emisiones globales de CO2 a la atmósfera. Al menos el país asiático forma parte del Protocolo de Kyoto, al que se han acogido 37 países industrializados, entre los que no está el estadounidense, solo adhesionado simbólicamente. Este protocolo expiará en el año 2012, sin haber obtenido la eficacia esperada, y deberá sustituirse por otro acuerdo, al que se llegará en la Conferencia de Copenhague.
Las negociaciones, antes de la Conferencia, se discuten en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que realiza varias sesiones de Conferencia de las Partes. El encuentro que se está celebrando actualmente es en Durban-COP17 (Sudáfrica), la próxima conferencia será en 2012, en Catar (COP18). Para la reducción de estas emisiones de gases, el papel de China es fundamental. En las negociaciones, que durarán hasta el 9 de diciembre, China, Estados Unidos, India, Brasil, Indonesia, Corea del Sur, México y Sudáfrica ya hayan puesto sobre la mesa ofrecimientos de reducción de emisiones, pero parece complicado llegar a un acuerdo y un equilibrio.
China prometió reducir sus emisiones de carbono por cada unidad de PIB, lo que significaría entre un 40 y un 45 por ciento para el año 2020, aunque dado el ritmo de crecimiento tan acelerado que está teniendo se cree que esas medidas son insuficientes. Muchos países usan a China como excusa, si no están de acuerdo con las medidas que tome el país no habrá acuerdo, pero esto parece un intento por cerrar los ojos ante sus propios territorios y una excusa que buscan, entre otras cosas, para pararle los pies a un país en pleno boom  económico, mientras otros tratan de sobrevivir a la crisis, que amenaza con mandarles al banquillo.

15 de noviembre de 2011

Estados de Malestar

      La crisis europea se ha convertido en el primer plato del menú informativo. Europa se ha visto acorralada por  una serie de problemas mal gestionados que vienen de atrás y que se van contagiando de unos ámbitos a otros. El principal, claro está, es el económico.
     La Unión Europea ya surgió con esa vocación, emplear la economía como cinta de unión de intereses entre países, de manera que ésta rigiese las relaciones entre ellos y sirviese de elemento para acabar con los conflictos. Pero el mercado es traicionero, y más si se olvidan otros sectores. Desde entonces a esta parte, Europa ha ido creciendo y olvidando aquello a lo que había dado prioridad y que, ahora, empieza a desbancarla. La economía, como bien sabemos, tiene ciclos, tres en concreto, y nos encontramos en un estancamiento que huele a recesión.
     La Europa como comunidad se construyó y se ha ido edificando en base a crear una economía global, dejando un tanto de lado la política global. Al contrario, nos encontramos con una política que se hace desde un punto de vista local y con unos mercados que son, esencialmente, regionales. Las crisis en los distintos ámbitos van mordiéndose la cola unas a otras: la economía se cae, las medidas de austeridad levantan el malestar de la ciudadanía y afloran las revueltas, como se ha podido ver en diferentes casos, los más recientes son Italia y Grecia. Es entonces cuando la confianza y legitimidad otorgada a los políticos, siempre desde un prisma local, comienza a naufragar. No hay dinero, no hay trabajo, la culpa es de aquél que “manda”.
    Sin embargo, resulta que aquél que “manda” en cada Estado no es el que ha impuesto esas medidas restrictivas, ni el responsable de los recortes que, lo único que pretenden, es hacer reflotar. Hay que recordar que, aunque vivamos cada uno en nuestra casa, tenemos un interés económico común que acordamos años atrás. El problema de esto es que las alianzas están muy bien cuando se trata de épocas de bonanza, pero si el vecino se viene abajo que se las apañe él mismo. Este es el caso de la ciudadanía en los países acreedores de la Unión Europea (Alemania, Austria, Eslovaquia, Finlandia y Países Bajos), que no apoyan que sus gobiernos creen planes para salvar a los países que padecen la crisis, a estas alturas, en todas sus vertientes. Y al mismo tiempo, están los ciudadanos de estos países, que pierden sus trabajos y ponen mala cara ante la ejecución por parte de sus administraciones de las normas que vienen de fuera.  Parafraseando la letra de Joan Manuel Serrat, “corren buenos tiempos para esos caballeros, locos por salvarnos la vida a costa de cortarnos el cuello”.
    En esta tesitura, los Gobiernos no saben cómo actuar: hacer caso al pueblo y, por ende, respetar la democracia que les ha otorgado a los ciudadanos poder de decisión; o, salvar su economía aplicando las medidas exteriores y salvar, así, la democracia europea. Lo que está claro es que no se puede hablar de unión por el simple hecho de tener y construir intereses económicos afines. En Europa, la integración económica ha ido delante de la política. Y ahora, tenemos que acudir a la cooperación y a los planes de estabilización para suavizar la caída.
     La Eurozona cuenta con 17 gobiernos, pero ninguno de ellos es el Gobierno de Europa, y ninguno está dispuesto a asumir la responsabilidad, menos aún cuando se trata de lidiar con un conjunto de estados que, más que de bienestar, se definen por el malestar.

8 de noviembre de 2011

La austeridad mina la confianza griega

El Gobierno socialista griego, presidido por Karolos Papoulias, no sabía qué se iba a encontrar cuando llegó al poder a finales de 2009. Tampoco se lo esperaba la Unión Europea, ni los países de la Eurozona. La economía sumergida de Grecia llegaba al 35 -40%, con una deuda soberana que, ahora se fija, en 340.000 millones de euros.
Las causas de este endeudamiento se sitúan en el anterior Gobierno conservador de Costas Caramanlis, que incrementó el gasto público tras llevar a cabo una serie de políticas de empleo público, la contratación de más de cien mil nuevos funcionarios, con sustanciosos incrementos salariales y el incremento del 70% en las nóminas de los empleados públicos. A todo ello, se añade la reducción de los ingresos fiscales consecuencia de la economía sumergida y la corrupción y, otro incremento del gasto público, con la organización de los Juegos Olímpicos de 2004. En resumen, el individualismo del Gobierno para tomar medidas en contra del propio sistema, cuyas repercusiones e impacto social no se tuvieron en cuenta en su momento.
El Gobierno se desmorona, este domingo, el Ministro de Finanzas responsable de los planes de austeridad aprobados, Yorgos Papandreu, abandonó su cargo. A la crisis de gobierno, contribuyen una serie de factores clave, entre los que se encuentran: la división dentro del propio gobierno socialista, la respuesta internacional de la zona euro y Fondo Monetario Internacional y sus repercusiones en las medidas tomadas que afectan a la población y a su nivel de vida y, por último, la presión de los partidos en la oposición. El fraude de la economía griega que comenzó a salir a la luz tras el cambio de Gobierno, registra un déficit que supera el 13% del PIB, y es considerado uno de los mayores del mundo. La inestabilidad ha llevado al adelanto de las elecciones al 19 de febrero.
Los planes y medidas de austeridad impuestas por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional para que el Gobierno griego reciba la ayuda, han generado descontento y movilizaciones entre la población, en muchos casos violentas. No paran de sucederse los llamamientos a la huelga general y los principales sindicatos califican las medidas del Gobierno de “antipopulares y brutales”. Los salarios públicos se han reducido un 20% y las pensiones en un 10%, mientras que el IVA aumenta de un 0,5% a un 2% en función del producto, los impuestos por rentas superiores a 100.000 € suben al 45% y, entre 2012 y 2015, se prevé que el Estado tenga que recortar 150.000 € de los alrededor de 700.000 empleos públicos.
Ante la división interna del gobierno socialista, su incapacidad de controlar la situación y hallar un camino que “contente a todos”, cosa que ya, a estas alturas, resulta
imposible, los principales partidos pretender crear un gobierno de la unión. El Partido Socialista llegó a remodelar hasta dos veces su mandato, la última ha sido la sustitución de Y. Papandreu por Evánguelos Venizelos. Las principales fuerzas políticas se reunirán para formar un Nuevo Gobierno de coalición, esta es la intención del Presidente Karolos Papoulias; sin embargo, ayer se canceló el primer encuentro debido a la negativa a participar de la izquierda. Mientras tanto, la población no confía en que esta propuesta pueda mejorar la situación, ni en que represente los intereses de los ciudadanos.

11 de septiembre de 2011

El 11S en la prensa

   Una década después de los atentados del 11S, la prensa nacional e internacional, vuelve a dedicarle un espacio considerable en los medios. Al fijarnos en las informaciones podemos distinguir dos direcciones más o menos diferenciadas. Por un lado, rememorar y revivir los momentos que se vivieron, la tragedia y el horror de la catástrofe, qué pasó en el United 93, cómo actuó el Pentágono, etc. En ABC, por ejemplo, podemos encontrar un repaso por las portadas que publicaron los medios de comunicación en diferentes lugares del mundo ese día, en las que se repite la imagen de las dos torres desplomándose, con el titular ‘Así relató la prensa internacional los atentados’. Un conjunto de imágenes que resulta atractivo y revelador, recordando al lector o espectador el gran impacto y la importancia que tuvo el atentado en todo el mundo.
     En este tipo de artículos se homenajea la valentía de los que vivieron el atentado de cerca, de los fallecidos y los familiares de estos, junto con los memoriales celebrados en Nueva York, las palabras del presidente de Estados Unidos en los actos en homenaje y las de los ex presidentes, junto con los testimonios de quienes sobrevivieron o vivieron del cerca ese momento, y un repaso a la construcción que está teniendo lugar en el Word Trade Center desde hace unos años y en los edificios que conmemoran a las víctimas.
    Por otro lado, otras noticias se centran en analizar las consecuencias del atentado, qué cambió en Estados Unidos, la evolución de la zona cero, la actuación del ejército, la muerte de Ben Laden acontecida hace unos meses, etc. En ellas se pueden encontrar comentarios más críticos sobre los aspectos que aún no se conocen acerca del 11S, o cómo se extremó la seguridad en los aeropuertos y las prohibiciones para productos líquidos en los aviones, la guerra de Iraq y la persecución de Ben Laden. Ambas orientaciones están  redactadas con emotividad, espectacularidad y literatura, aunque está más presente en el primer tipo de artículos, que adoptan un tono de relato, comenzando con entradillas como: “El 11 de septiembre de 2001 fue un día de cielos despejados en el que el sol brillaba con fuerza sobre la ciudad de Nueva York y se reflejaba en las fachadas de las Torres Gemelas”, que aparece en el diario digital La Voz Joven, de Argentina. O esta otra: “Una espesa nube de polvo letal metió al mundo de hoz y coz en el siglo XXI ocho meses y once días después de su inicio oficial”, del digital Noticias Siglo XXI.
   También pueden verse numerosas referencias al 11S como “el día que cambió el mundo”, y ahora “el corazón de la capital del mundo vuelve a latir”, refiriéndose a la zona cero. Otras noticias hacen referencia al vídeo y el comunicado de Al Qaeda, mientras que los blogs se revolucionan para contar dónde se hallaba cada cual en el momento del atentado y reflexionar sobre qué ha cambiado desde entonces.
    En general, los medios destacan la labor que hicieron quienes ayudaron y la manera en la que EEUU se enfrentó a los acontecimientos. Este mes se cumplen diez años y ya se han hecho varias películas de cine, documentales, reportajes y todo tipo de recreaciones de lo que ocurrió, guiados un poco por el morbo del caos y tantas muertes y, al mismo tiempo, por el compromiso de recordar las pérdidas y reavivar la lucha contra el terrorismo internacional que, como en este caso, supuso un aumento de la desconfianza y del choque de culturas.

18 de mayo de 2011

analepsis

Encontrar cosas como estas ...


...que te pueden cambiar el día. 

11 de mayo de 2011

poesías y desorden

Acabo de encontrar algo que tenía destinatario. Pero, por diversas razones (incluido el miedo) nunca llegó. Así que, ahora, he podido comprobar que es verdad eso que dicen de que el tiempo cura o, al menos, arregla. Que con el tiempo las cosas cambian, y lo que antes parecía importante y demasiado comprometido, ahora resulta más fácil decirlo en voz alta. 
Así que, un poco tarde, pero ahí va ese felicidades que nunca dije como debería. 

Poesías y desorden, he leído por ahí, que hay que darles a los miedos,
Pero si soy sincera y luego, desaparezco,
no pienses que son mentiras,
solo que ando,  por aquí, perdida
y ya no sé qué hacer para encontrarme,
ni si quiero o debería.
Este verano, dije, será el peor de todos.
Y hasta hace poco mi idea se quedó corta
y yo, ingenua,
como siempre,
tuve miedo de que no llegases para arreglarlo,
con tus gomillas mágicas,
y tus tonterías de siempre, de cuando estás contento,
y todo parece fácil.
No sé qué es correcto que diga para decir solo felicidades,
Así que haré caso a quién dice que los asuma, los miedos,
y sea la sinceridad quien decida,
si darles importancia o no.
Puedo decirte, solo, que nunca creeré eso que dices que merece la pena existir,
que exista, porque he hecho algo por ti.
Porque, sabes, que a veces pienso que se me da mejor joder las cosas
que hacerlas bonitas.
Que, a veces, necesito decirte toda la mierda que tengo dentro
y que me quita el sueño por las noches,
que hace que no sentirme útil suponga mandar todo lejos
y no encontrar sentido a esto,
que no sé qué es, ni por qué tenemos que aceptarlo,
sin preguntas existencialistas ya.  
Que estamos aquí,
así,
ahora y sin más, tenemos que seguir y sonreír,
y yo no quiero encontrarme por las mañanas frente al espejo,
porque suelo ir disfrazada de mentira y muchas ganas de vivir debajo, que no dejo salir.
Tengo que decirte que quiero que sea especial, el regalo o llámalo cómo quieras,
porque constantemente tengo miedo de que sea el último.
De que te canses de promesas que no llegan nunca,
de que todo desaparezca,
de que se vaya el azul y el sonido de los canalones de las aceras.
De escucharme y conocerme demasiado poco,
o demasiado mucho,
de que diga que pinchas, cuando en realidad quiero que lo sigas haciendo.
O, que te canses, de estar cansado, de que, puede, que no sea lo que esperaste.
De que pienses que estoy jugando, cuando la verdad es que tienes razón,
y te necesito ahí,
rescatándome de vez en cuando y a menudo.
Tengo miedo de que me sigas demasiado
y no merecer ningunas de las veces en las que ya lo has hecho.
Y, quiero decirte,
que esto no es para que veas más huecos, vértigo, dudas o verdades a medias,  
y solo, para que sepas, que es la forma de decir que te quiero
aunque últimamente no suela decirlo,
es que, no quiero decepcionarte, ni quiero dolerte demasiado.
O que te enfades de veras,
sin el típico “me enfado y no respiro”, que suena a quiéreme un poco.
Ya me he cansado.
De decir que la verdad se dice en voz bajita y al oído,
porque quizá te equivocaste conmigo o contigo, y esto se termine algún día,
pero si quieres escuchar la verdad, te la diré por una vez.
Bueno, pues yo veo,
al tipo, que siempre da más de lo que pide,
que me lleva a casa siempre al día siguiente,
porque tengo muchas noches que contar,
y sigo prefiriendo que estén las luces apagadas.
Que bebe batido de vainilla y que dice que se inventó el chiste del caracol,
y yo lo creo porque si él lo dice qué más da el resto…
que me gusta ir al cine, vacío, y tirarle palomitas a gente invisible,
porque resulta que los demás pueden ser solo eso.
Y si hablamos de la verdad, debo decir que odio depender de ti tanto,
y no saber qué hacer para evitarlo,
odio que este pueblo me recuerde demasiadas cosas,
que duelen a ratos, que las tiritas no las tapan y que los demás ni siquiera saben.
Odio la sensación de normalidad,
hace que las cosas pierdan la capacidad de sorpresa y se vuelvan predecibles,
Y no sé, si entiendes algo de lo que digo o de lo que he dicho alguna vez,
porque no suelo ser muy clara,
y así no hay riesgo,
ni gloria, o eso dices.
Y este es el quinto archivo que empiezo,
y tampoco me convence lo suficiente.
Y no, no te estoy hablando de amor, porque no hay una palabra para todo,
aunque nos empeñemos.
Solo quería hacer que este día fuese algo más especial, en lo que a mi se refiere,
decirte que me apuesto conmigo misma los tiempos en que tardas en ser valiente y darme un beso,
que  me gusta que me quites la ropa,
que no me importa dormir en la calle cuando sea,
que no intentes cambiarme, solo que mire el espejo con otros ojos.
Que se te vaya esa cabeza a veces,
nadie sabe dónde,
mientras hay cosquillas,
y te conviertes en una musa un poco extraña,
de metáforas que dicen cosas como:
Porque me subí a esa cuerda a hacer equilibrio,
midiendo cada paso a cada centímetro,
a los mil metros del suelo al que ya había caído,
por coger el teléfono y escuchar, sin haber decidido
si merecía la pena jugar al juego de ser lo que podríamos haber sido.”
Y, en fin, que me quieras a pesar de todos.
Una vez, te escribí al principio, algo como que todo lo que dijese a continuación podría ahorrármelo,
y sinceramente, todavía no he descubierto si debía haberlo hecho o no, ahorrármelo.
El día que lo haga, si alguna vez lo hago, no importa ya nada,
Porque para cuando me encuentre a mi misma,
quizás te haya perdido, y ya no estés para oírme en mis propios errores.
Y sí, me da miedo equivocarme.
Quiero solo, que sepas,
que mereció la pena compartirlo,
que tengamos de qué hablarnos, sin decir nada en absoluto,
y muchas páginas en las que solo estemos los dos,
que no me importa echarte de menos siempre,
con la certeza de haber sabido que te he visto a menos de dos milímetros.

Y que echarnos cosas en cara siempre será señal de que odiar es un sentimiento contraproducente,
que no hace más que dejar a la luz que alguna vez nos quisimos.

Como ahora,

Feliz cumpleaños.

10 de mayo de 2011

ganas

Qué ganas tengo
de oler a cloro, tener la piel seca, los ojos rojos, las piernas cansadas.
Qué ganas tengo
de tener sed, los labios cortados, los pies mojados, la marca de las braguitas y la cabeza despeinada.
Qué ganas tengo
de que todos los días sean fin de semana.
Qué ganas tengo
de guardarme este puñado de kilómetros, de que se haga tarde y no tenga que despedirme,
de decir hasta mañana todas las madrugadas y que mañana sea dentro de unas horas.
Qué ganas tengo
de que me persigas por el borde de la piscina, de que me mates a cosquillas en la toalla, de que me prepares la merienda y, a los dos segundos, la cena porque dices que estoy demasiado delgada.
Qué ganas tengo
de coger la bicicleta y querer ganarte en todas las cuestas.
Qué ganas tengo
de felicidad tostada, de ti haciendo el tonto, de morderte las orejas, de que me quites todas las faldas.
Qué ganas tengo de que dejen de ser solo ganas.

4 de mayo de 2011

Humanos, se creen los dueños de todo...

        Después de dobles y triples sesiones de animación de Pixar, no puedo parar de reflexionar acerca de cada dato que ofrecen en sus historias. Y, tras mucho pensar, creo que  Buscando a Nemo es una de las películas en la que más enseñanza he encontrado. No solo destaca por ser considerada una obra maestra en cuanto al guión y al tipo de representación de un lugar poco recurrente en el cine, el mar (por la dificultad para representarlo fielmente con animación). El film está guiado por una búsqueda incansable de un hijo perdido (Nemo), el afán y el empeño que se pone en ella no están nada alejados de la realidad. Miles de niños y niñas que se pierden o desaparecen y miles de padres que no cesan jamás en su intento de encontrarlos. 
          Para los que no la hayan visto, esta situación es la historia de Marlin, un pez payaso que busca a su hijo, Nemo. Una búsqueda incansable en la que predominan los valores del amor, la lucha, la amistad, y destaca la importancia que pueden tener los demás y su ayuda. 
        Uno de los aspectos que más se podrían destacar, por encima de su contenido, es un subtexto que teje toda una crítica a nuestra sociedad y al trato que reciben los animales (y con ellos el medioambiente) por parte de ella. La crítica, centrada en el mar y en la vida marina, se plasma por completo en la frase del tiburón Bruce: “Humanos, se creen los dueños de todo”...
El primer elemento de esta crítica es la ‘captura’ de Nemo por parte de un buzo para, posteriormente, acabar dentro de una pecera en una consulta de un dentista. Aquí aparece el primer ataque, el espectador en todo momento se sitúa del lado de los peces, queriendo que Nemo vuelva a casa con su padre. Sin embargo, paradójicamente, todos representamos a ese buzo gracias al cual los peces se venden en las tiendas de mascotas y acaban en un pequeño recipiente de plástico sobre un mueble de nuestro salón.
En segundo lugar, conocemos a Carla, una niña que maltrata a los peces, y que ya acabó con el último que tuvo. Vemos cruelmente como este hecho no importa  a su tío, que le busca otro pez (Nemo) como regalo de cumpleaños. Esta crítica está dirigida no solo a los niños, sino también a los adultos que permiten que sus hijos, sobrinos, nietos, etc. no respeten la naturaleza. Y así, ¿si los adultos no la cuidan, cómo van a hacerlo los más pequeños?
La dura 'autocrítica' culmina con la imagen del mar que vemos cuando Dory y Marlin llegan a Sydney: una blanca capa de suciedad rodea la costa, en la que no viven apenas peces, tan solo algunos moluscos que esperan a la salida de los desagües. Esos desagües que llevan al mar toda la suciedad de los humanos, destruyendo su ecosistema.

Por todo esto, el film, más allá de ser una película de animación con la que los más pequeños y los adultos pueden pasar un buen rato, es un agrio reflejo de la realidad y un reproche al papel que tenemos nosotros, los espectadores, en ese mundo marino. 

...yo, me he pensado mejor eso de tener un pez como mascota...  

2 de mayo de 2011

El Analógico ha llegado




 Al fin, la Asociación Universitaria Off the Raccord ha conseguido traer El Analógico a la UC3M. Una publicación en papel con informaciones de calidad, expresiones artísticas, de entretenimiento, etc.; una iniciativa de estudiantes para estudiantes que espera una larga vida. Esta publicación, que ha costado el 'sudor y lágrimas' de algunos, literalmente, pretende ser sacada mensualmente con la colaboración de todos aquellos que tengan algo que decir y quieran llenar sus páginas. La redacción será un espacio abierto al que tendrá acceso cualquier miembro de la comunidad universitaria, (especialmente alumnos), enviando los artículos a elanalogicouc3m@gmail.com.

Gracias por vuestra ayuda. 

26 de abril de 2011

en el fondo de los vasos

Porque todos nos hemos ahogado
alguna vez,
en en fondo de un vaso casi lleno.
Que,
no es lo mismo que un vaso medio vacío. 

12 de abril de 2011

Veranos - Relato iterativo

Era verano y hacía calor. A mis padres les gustaba pasarse los días entre los árboles de la sierra. Cuando se ponían a cargar el maletero del coche con bolsas y macutos Daniel y yo saltábamos de alegría. Éramos pequeños, muy pequeños. Él siempre sacaba a nuestro perro a pasear antes de marcharnos, yo le echaba la comida y le llenaba una cuba amarilla de agua, -de esas que nos llevábamos a la playa en otros viajes-, e iba a tirar las bolsas de basura.
Nos subíamos al coche, él con su cojín naranja y yo con el mío rosa. Colocábamos gasas blancas en las ventanillas del coche para quitarnos el sol, eran de cuando éramos aún más pequeños y algunas estaban ya rotas por las puntas. Mi madre cogía una lata de coca-cola para ellos y un zumo para nosotros. Encendía el radio cassette del coche y ponía una cinta del concierto de Luís Eduardo Aute y Silvio Rodríguez, Mano a mano. Yo siempre preferí más a Silvio, sobre todo en esa canción en la que hablaban del cine y de una mañana al este del Edén.  Supongo que por la costumbre y algo de añoranza aún ahora sigo escuchándoles.
Daniel y yo a veces nos peleábamos, pero solo a veces. Yo me mareaba con las curvas de la carretera y subía los pies sobre el respaldo del asiento. Entonces, él me tocaba el pelo y me dormía mirando los cables eléctricos y las copas de los árboles por la ventanilla del coche.
Nos pasábamos el verano haciendo cabañas de madera y hojín. Por las mañanas, íbamos al río y cogíamos ranas para meterlas en un bote y hacer carreras de saltos más tarde. Otras veces nos bañábamos y subíamos por el río, sujetándonos en las piedras si la corriente era muy fuerte. Construíamos barcos con las cáscaras de las nueces y una hoja de chopo como vela, para soltarlas después en el riachuelo de la fuente y seguirlas hasta el puente. Corriendo siempre. Y se hacía tarde, comíamos y jugábamos a las cartas en la tienda de campaña porque a esas horas hacía calor y no podíamos salir.
Después volvíamos al río, a las cabañas, a la fuente o nos poníamos a tallar algún trozo de madera con una navaja pequeña, de esas de hoja redondeada que se venden como recuerdo. Siempre tuve miedo de que Daniel se hiciese daño, pero nunca ocurrió. Había una piedra enorme al lado de los lavabos del camping, que no tardamos en denominar ‘casa’, y nos sentábamos allí a ver qué ocurría entre los pinos. A veces perseguíamos a las ardillas. O íbamos a buscar a las vacas al lado de la verja y les dábamos galletas María, como nos enseñó mi abuelo cuando todavía estaba vivo.
Así, pasaban todos los días de todos los veranos, hasta que se hacía de noche y escuchábamos las voces de mi madre llamándonos. Se pasaba horas buscándonos. El mundo parecía tan grande y tan fácil entonces. No queríamos volver a la tienda de campaña y lavarnos para cenar, pero entonces mi padre encendía un fuego en un bidón oxidado y se acababan las quejas. Cogíamos un palo largo y pinchábamos un trozo de pan en la punta para tostarlo, debajo de las estrellas, entre los gruñidos, los sonidos de los bichos y el silencio.  
Se hacía de noche y más de noche… y después de todas las noches, crecimos demasiado.





Relato iterativo o no, esto es lo que sale un Lunes por la noche demasiado tarde. 

3 de abril de 2011

Los cuentos de mi abuela

Mi abuela tenía doce o trece años y los brazos cansados. Cuando todavía no llegaba el agua corriente a las casuchas de los pueblos pequeños, su madre le daba dos cantaros y la mandaba a llenarlos a la fuente de la Plaza del Ayuntamiento.
Sus brazos apenas daban para rodear los cantaros. El barro le arañaba la piel y ella los llenaba hasta arriba. Al menos así se retrasaba un poco el próximo viaje a la fuente. Mi abuela tenía los brazos de alambre, pero más fuertes de lo que nadie imaginaría. Cómo, si no, se explica que no se rompiesen. A mitad del camino a la casucha ya los tenía morados y tenía que parar un rato para que volviese a correrle la sangre. A veces, todavía le duelen. Pero el dolor nunca impidió que siguiera llevando cantaros. Así eran las cosas, nadie miraba a una niña delgaducha y pálida con brazos cansados y una mirada de haber crecido treinta años de repente.
Los días que llueve le duelen sus brazos, tal vez se acuerden del agua de los cantaros. Siguen siendo pequeños con aspecto de débiles, pero eso es por haber sido tan fuertes un día. Entonces, mi abuela cuenta sus cuentos. Y a mí siempre me gustaron más que los cuentos de  princesas, porque sabía que sus cuentos eran de verdad, de princesas que lloran. 
Cuando era pequeña apenas iba a la escuela, porque eso era de hombres, le decía su madre mientras le daba un trapo sucio y un cepillo…


Este relato está publicado en El Analógico

25 de marzo de 2011

En voz baja

Cerró la puerta. No quería volver a oír sus gritos, ni sus golpes, ni los llantos ahogados de su madre en la cocina. En el suelo, seguramente. O quizá acurrucada contra la pared del patio, o en el hueco que queda entre la escalera y la despensa, donde él siempre guardaba sus botellas. Ya daba igual. Lo que no era necesario adivinar era que su madre temblaba. Que sentía miedo, horror, dolor. Pero todo eso no era lo que la paralizaba. No era su seguridad lo que le importaba ahora, como no lo había sido en tantas otras ocasiones, eran ellos. Ella y sus hermanos, los seis.
Estaba ahí, quieta, valiente y asustada, con un nudo en la garganta, la cara mojada y dolorida, un brazo torcido, una punzada en el estómago, fuerte, convencida de que tenía que ser así, de que cada golpe que recibía era uno menos para ellos. Lo que no sabía era que no tenía que sentir vergüenza, ni debilidad.
Solo había silencio. Como los héroes que no quieren revelar su identidad, porque no luchan por ellos sino por los demás.  Su madre no quería que los vecinos, ni todo el pueblo, supiesen que demasiado menudo les salvaba la vida a los seis.  

24 de marzo de 2011

Marzo

Hoy no tengo sueño…
La gente a menudo suele creer que es el centro del universo. Creo que la culpa la tienen los mosquitos. Desde pequeños hacen que nos duelan sus picaduras, y eso no se comparte, solo podemos comparar. Obviamente, a nosotros siempre nos dolerá más que al resto. Creamos nuestra propia realidad y nos asignamos el papel del protagonista.
Compartir nunca se nos ha dado bien, por muy buena moral que se tenga, siempre se comparte por uno mismo, no para los demás. Sabemos que la gratificación de haber hecho o dado algo a alguien es nuestra. Hasta convertirnos en buenas personas tiene su trasfondo egoísta.
La noche en la que te obligan a irte a la cama sin sueño comienza todo. Después de dar cientos de vueltas en las sabanas, buscando la posición perfecta, lo único que puedes hacer es ponerte a pensar, y es posible que pienses en lo único en lo que nunca has pensado. De lo que no se habla a menudo. Puede que pienses en que un día morirás, o puede que no. Yo, aquí, te hablo de los días en los que lo has pensado.
Es muy posible que sientas miedo, impotencia, desesperación. Y, como la idea de ‘ir al cielo’ está demasiado trillada, supones que, tal vez, exista eso de la reencarnación. Al menos esta se lleva un poco la sensación de impotencia. A veces es necesario perder a alguien o sentir de cerca que alguien ha muerto para que decidas hacer frente a tu propia muerte.
Pero, resulta que, cada vez que piensas más en eso de que salgas de tu cuerpo para después alojarte en otro, y así constante y eternamente, resulta más absurdo. Ahora, además, te enfrentas a la sensación de que no quieres olvidar tus recuerdos y se te ocurre que es posible que, si todo esto fuere cierto, ya hayas olvidado muchas vidas. No me veo siendo un pez o un saltamontes o, con un poco de suerte, un perro gordinflón con unos dueños viejecitos y cariñosos.
Entonces vuelves a sentir miedo. “Yo quiero seguir siendo YO” piensas. No quiero morir y descomponerme mientras me crece el pelo y las uñas. Echaría de menos demasiadas cosas. La perspectiva de acabar en una caja hace que ahora el mundo parezca el sitio más maravilloso. Y tu ganas de vivir en él, ya sea por propia autocompasión, son mayores que nunca.
A mi me da miedo DESAPARECER. Por eso prefiero no pensar más en ello. Esta es una excepción. Esa metódica forma que tenemos de escapar de lo que nos asusta confirma mi teoría, de cobardes y conformistas.
Nos levantamos por la mañana para ir a clase o trabajar o buscar algo que hacer, desde que tenemos uso de razón. Porque hemos aprendido a pasarnos la vida pensando en mañana. Nadie nos ha enseñado a no tener miedo, algo que, cuando me vaya a la cama sin ganas de dormir, no permita que piense en morir. Pensando en mañana, te sientes menos indefenso.
La cuestión más difícil de afrontar es sobre la mente, o lo que algunos prefieren llamar alma. A mi gusto, simples conceptos. La pregunta del ‘hacia DÓNDE vamos’ que ha atormentado a tantos a lo largo de la historia. Y que, por supuesto, sigue sin respuesta. Quizá es que nunca la haya tenido.
Resulta paradójico que lo que más temamos perder sea a nosotros mismos, cuando solemos pasarnos la vida odiándonos por cómo somos y soñando con versiones mejoradas de nuestro YO.
No puedo entenderlo. La palabra desaparecer es demasiado amplia. Quizá sea por la crueldad que conlleva aceptar que no eres NADA. Que el cerebro es un simple y, a la vez, complicado, mecanismo que te controla. Que pensar no es ningún atributo al que puedas asignar un responsable, como ‘mente’ por ejemplo. Funciona como una máquina, tú nunca mandaste…
Es más sencillo dormir tranquilo si no piensas en que algún día morirás, y deduzco que por ello cuando envejeces crees en más cosas, y dejas de cuestionarse su irracionalidad y corrupción. La razón vuelve a ser el miedo a algo que cada vez está más cerca.
Es posible que seas un ave, o que estés en tú propio cielo, también dicen que cada uno tenemos el nuestro. Entonces podrás seguir soñando con la idea del yo perfecto…
El Mundo de las Ideas debe ser tan grande…
Yo estoy cansado de buscar la mía.

Marzo

2 de febrero de 2011

Nada

El día en que el sol explote
Y las estrellas se caigan sobre nuestras cabezas
Decorando con luces esto de aquí abajo
Y desafiándonos sin nada que perder
Pues ellas ganarán sin ni siquiera tener que intentarlo

Ese día, tal vez, decidamos que llego el momento de mirarlas
Y yo, dibujo flores en el margen de los cuadernos…
Dejar de buscar ese camino que dicen que todos tenemos.
Y aceptar que no son más que pasos en falso y azar
Que los charcos del camino son divertidos y no un obstáculo
Que los relojes tienen un botón para pararlos
Y que, por las noches, el tiempo pasa más lento porque nadie los mira…
Y yo, dibujo flores en el margen
Y aunque solamos agachar la cabeza
Sabemos que ellas están arriba
Que caerán
Y desapareceremos
Y ya no habrá más flores
Y entonces no servirán de nada los caminos impuestos
Pero yo, aun dibujo flores…
Porque resulta que todas las flores
de todos los márgenes
y todos los cuadernos,
esas,
no se irán.
Y ya no hay por qué mirar al suelo,
Hay caminos que nacen en las páginas en blanco,
junto márgenes de flores con bolígrafo gastado.

27 de noviembre de 2010

Bon Appetit

No quiero ser la que dice gracias. Sólo gracias...

15 de septiembre de 2010

'Buenos' días

Lo más curioso del día, porque prefiero curioso a triste, estúpido y algún adjetivo más desesperante; es que la única razón por la que merezca la pena levantarme de esta cama, solo una, es esperarte detrás de una pantalla de quince pulgadas, con una perfecta tableta de plástico negro en la que reposan las letras que, se supone, harán de mi voz; que un tipo –del cual no recuerdo el nombre- decidió llamar QWERTY. Cuyo orden está establecido, paradójicamente, para entorpecer mis manos al hablarte. Todo ello, sólo, para evitar que escriba con demasiada rapidez, que esta maquina se colapse y desaparezca tu imagen -con unos segundos de retraso-, de mi pantalla, volviéndose negra. Oscura. Vacía. Justo como esta mañana.